jueves, 1 de marzo de 2007

TEORIA DEL DISEÑO INTELIGENTE DESAFIA A DARWIN

En estos días la discusión acerca del origen del Universo y de la vida, y la validez de la Teoría de Charles Darwin atraen el interés no sólo religioso, sino científico y de los medios en los EE.UU.

Defendido por muchos sectores religiosos cristianos y apadrinado por 350 científicos y por medio de instituciones científicas como Discovery Institute de Seattle o el Instituto para la Investigación de la Creación, en San Diego, la Teoría del Evolución esta siendo desafiada no por la ortodoxia religiosa cristiana que se aferra a la letra textual de la Biblia, sino por lo que se ha dado en llamar la Teoría del Diseño Inteligente.

Así la tradicional lucha entre sectores religiosos y científicos ha entrado en un escenario nuevo, distinto al de los siglos XIX y XX. Ahora la ciencia y la razón aparecen como aliadas de la religión y la fe en promover la idea de que el universo y la vida humana han tenido un Creador.

El científico y creyente a la vez, el español Antonio Cruz acaba de publicar un libro sobre el tema y da en el clavo cuando saca del contexto del enfrentamiento filosófico y científico a la conclusiones de Darwin del campo habitual. Especialmente aquel que niega que la religión desconozca el proceso evolutivo. Cruz cree acertadamente que la teoría de Darwin se utiliza más bien como arma antirreligiosa. "Quien no cree en la existencia de Dios cree en el naturalismo; es decir, que la Naturaleza se ha hecho a sí misma. Esta idea es una creencia, por lo que en realidad el debate entre Darwin y Dios no es un debate entre Ciencia y fe, sino entre dos religiones, una sin Dios y otra con Dios".

En realidad lo que ha sucedido, y en especial a partir del apoyo de Carlos Marx y Federico Engels en el siglo XIX en los estudios de Darwin para cuestionar la religión como superstición es que se ha intentado construir a partir de Darwin un bastión o sostén del materialismo, haciendo decir a Darwin más de lo que el quiso decir.

La Teoría del Diseño Inteligente afirma que la vida fue «diseñada» por una inteligencia superior, y sólo esta Causa Primera explicaría la complejidad de las estructuras moleculares y el advenimiento del Homo Sapiens como la especie más perfecta de la creación...

Michael J. Behe, quien es Doctor en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania y profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania, es uno de puntales del desarrollo de la Teoría del Diseñador Inteligente. Sus investigaciones recientes se concentran en el papel del diseño y la selección natural en la construcción de proteínas estructurales. Su libro La Caja Negra de Darwin: El Reto Bioquímico a la Evolución se ha convertido en desde hace años en un best seller en este campo.

En un ensayo de Behe titulado “Declaración sobre el Diseño Inteligente
El Reto de la Complejidad Irreducible: Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas”, el científico estadounidense afirma que “Los científicos usan el término "caja negra" para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas”

“¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que "Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo”, agrega Behe.

Behe se defendió recientemente en las páginas del New York Times señalando que «La teoría del Diseño inteligente no es una idea religiosa», y dice «Nuestra base es puramente científica: la selección natural no explica la complejidad de la vida a nivel molecular».

El español Cruz ya citado afirma que la ciencia, y en particular la física y la biología del siglo XX en sus increíbles descubrimientos demostró superando los limitados conocimientos del siglo anterior, que el Cosmos tuvo un comienzo, que el universo es mucho mayor, más complejo y más maravilloso de lo que en principio se intuía.

Una publicación española refiriéndose al libro de Cruz señala que los conocimientos que tenemos acerca del los misterios del gen y los mecanismos irreductiblemente complejos, ha puesto en tela de juicio el desarrollo evolutivo a través de mutaciones aleatorias. El origen de la vida sigue siendo inexplicable sin recurrir a un designio inteligente, lo que se une a la precisión y exquisitez en el funcionamiento extremadamente preciso del universo. Cruz dice "esto no lo dicen teólogos, sino cosmólogos".

Otro tema que se introduce es también el campo de la neurología, y la vinculación del cerebro físico con la espiritualidad y la conciencia, o el alma. Publicaciones científicas de tiempo atrás se preguntaban por ejemplo ¿donde esta el alma? ¿donde esta la conciencia? Cruz afirma que el cerebro, visto como una simple computadora desligada de todo elemento trascendente, no encaja a la hora de explicar la complejidad y la peculiaridad de la conciencia humana.

Cruz sostiene con acierto que "creer que el origen de la vida es por simple evolución de la materia no es un hecho científico, sino un acto de fe. Es más lógico creer que la vida fue creada". Concluye que antes los científicos debían intentar demostrar que había razones de la existencia de Dios, hoy más bien los ateos tienen que intentar demostrar que no hay bases para creer en su existencia.

Otro científico, William A. Dembski, en un artículo titulado “Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales: La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica”, afirma que “En la vida ordinaria, las explicaciones que invocan al azar, a la necesidad o al diseño cubren todas las eventualidades. Sin embargo, en las ciencias naturales, una de estas modalidades se considera superflua. El diseño. Desde la perspectiva de las ciencias naturales, el diseño, como la acción de un agente inteligente, no es una fuerza creativa fundamental en la naturaleza. Al contrario, las causas naturales ciegas, caracterizadas por el azar y la necesidad y reguladas por leyes sin romper, son pensadas suficiente para llevar a cabo toda la creación de la naturaleza”.

En conclusión, ¿La religión necesita oponerse al concepto de la evolución? No. Desde el punto de vista lógico y científico, es evidente que el Universo no fue creado de "golpe" sino que hubo un largo proceso creador. Lo que se cuestiona es eliminar de ese proceso creador a la pieza más importante que es el Creador mismo. Los partidarios “religiosos” de la Teoría de la Evolución han quitado del medio nada más ni nada menos que a la fuerza que ha guiado esa evolución.

La ciencia puede explicar cómo las cosas han evolucionado pero no puede responder a la pregunta última de quién creó el cosmos y la vida humana y cuál fue su propósito al hacerlo. Muchos científicos han llegado al punto de honestamente reconocer que el mundo no puede explicarse sin una Primera Causa. En realidad negar esto es negar la ley fundamental de causa y efecto. Negar esto es cómo pretender negar que la casa o apartamento que uno habita ha tenido un arquitecto, que fue quién hizo un plano, dirigió la obra, y fue construyendo paso a paso los distintos ambientes y servicios de su hogar.

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