El Papa Benedicto XVI ha realizado declaraciones, en Ratisbona, fuertes y desafiantes, frente al intento de una parte de la academia y cultura actual de negar a Dios.
Benedicto XVI critico que el intento de algunos científicos de demostrar que Dios es “inútil”, o sea que la existencia del Universo y la dimensión humana puede explicarse sin El; calificó a la Teoría de la Evolución como irracional; apuntó que el ateísmo moderno nace del “miedo a Dios” y, en un mensaje para el mundo religioso señalo que “el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios”.
El líder del catolicismo se preguntó –ante una multitud- que frente al dilema del Origen del Universo hay sólo dos respuestas: o la "Razón creadora, el Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo" o la "irracionalidad, que sin razón alguna, produce un cosmos ordenado de manera matemática, al hombre y a la razón".
Este Papa, al igual de Juan Pablo II, así como líderes religiosos y teólogos de distintas religiones mundiales han venido insistiendo de que la fe y la razón no son incompatible sino dos alas para que hombre se eleva a la iluminación y conocimiento del Creador y el Universo.
La defensa cerrada que se hace de la Teoría de la Evolución como una “verdad revelada” parte de los mismos esquemas de la lucha entre la religión y la ciencia de dos siglos atrás sin tener en cuenta los avances de la ciencia y el diálogo entre religión y ciencia.
Mientras que la religión ha evolucionado en su comprensión que la obra creadora de Dios se ha ido desarrollando en el tiempo mediante un plan maestro (por ej: Teoría del Diseño Inteligente), lo cuál no niega un proceso evolutivo, pero no elimina del mismo, lo fundamental que es la presencia de una Mente Cósmica, creadora e inteligente; el ateísmo ya motivado por razones ideológicas o morales (el miedo a Dios del que habla Benedicto XVI) sigue sosteniendo la mayor de las “irracionalidades”. Que este Universo complejo, perfecto y armonioso, puede haber sido fruto de la casualidad.
La “Apuesta de Blaise Pascal”: "Si Dios no existe, nada pierde uno en creer en Él, mientras que si existe, lo perderá todo por no creer.", proclamada en un tiempo en que los principios de la religión comenzaban a ser cuestionados, puede como toda “apuesta” ser aumentada. Eso es lo que Benedicto XVI cuando dice “Sin Dios las cuentas no cuadran para el hombre, para el mundo y el universo".
Pero lo interesante es como pasan inadvertidos para muchos medios, y quedan relegados exclusivamente a los de origen religioso, las afirmaciones de Francis Collins, doctor en medicina, director del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (Bethesda, Maryland, EEUU). Collins junto a otros científicos lideraron la investigación mundial sobre el genoma humano y recibieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. En abril de 2003, estos científicos completaron la secuenciación del genoma humano, dos años antes de la meta que se habían propuesto.
Collins publico este mes un libro,”El lenguaje de Dios”, en donde hace afirmaciones que deberían ser objeto de una mayor atención. El científico afirma en su obra que una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es esta impresión que ha sido creada de que la ciencia y la religión tienen que estar en guerra” y precisa que el descubrimiento del genoma humano le permitió “vislumbrar el trabajo de Dios”.
Collins que no reniega de la Evolución dice “Como alguien que ha tenido el privilegio de dirigir el proyecto sobre el genoma humano, he tenido la oportunidad de estudiar nuestro propio libro de instrucciones que es el ADN con un detalle que no había sido posible antes. Recientemente también ha sido posible comparar nuestro ADN con el de otras muchas especies. La idea de que todos los seres vivos descendemos de un precursor común se apoya en una evidencia contundente. Como cristiano que cree en la Biblia, no quisiera que fuera así necesariamente.”
Tratando de aclarar este concepto el científico lo explica con maestría al expresar: “no tengo ninguna dificultad en compaginar esto con mis creencias como cristiano porque creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse, en las que pudiera inspirar una ley moral, en las que pudiera infundir un alma, y a las que pudiera dar una voluntad libre como regalo para poder tomar decisiones sobre nuestro propio comportamiento; un don que nosotros a menudo utilizamos para hacer lo que no debemos. Yo creo que Dios utilizó el mecanismo de la evolución para conseguir su objetivo. Y aunque a nosotros, que estamos limitados por el tiempo, nos puede parecer que es un proceso muy largo, no fue así para Dios. Y para Dios tampoco fue un proceso al azar. Dios había planificado cómo resultaría todo al final. No había ambigüedades”.
En otra parte sustancial de este reportaje que ofreció explicando las razones de su libro, él señala “El poder estudiar, por primera vez en la historia de la humanidad, los 3 mil millones de letras del ADN humano –que considero el lenguaje de Dios– nos permite vislumbrar el inmenso poder creador de su mente”.
Las ideas de Collins son claras y precisas y tienden un puente entre la religión y la ciencia. Dios tuvo un plan creador, que lo llevo a cabo en un proceso evolutivo cuya meta última era la creación de una criatura, con espíritu, con conciencia y meta moral y libre albedrío, para ser junto con El, co-creador. Para Collins, Dios no jugo a los dados, no hizo las cosas al azar, sino que tenía desde el comienzo en su Mente el plan completo y la meta final.
Pablo, luchando contra el escepticismo helénico dio siglos atrás en los Evangelios una síntesis precisa de lo que Collins dice al enseñar que “lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, en forma que son inexcusable...”. En el Corán también se exhorta a que los seres humanos “viajen por la tierra y vean cómo El dio comienzo a la creación”.
Podemos poner muchas excusas: filosóficas, personales, teorías religiosas inaceptables, pero de todas formas Dios y su Obra puede ser descubierto fácilmente.
Benedicto XVI critico que el intento de algunos científicos de demostrar que Dios es “inútil”, o sea que la existencia del Universo y la dimensión humana puede explicarse sin El; calificó a la Teoría de la Evolución como irracional; apuntó que el ateísmo moderno nace del “miedo a Dios” y, en un mensaje para el mundo religioso señalo que “el odio y el fanatismo destruyen la imagen de Dios”.
El líder del catolicismo se preguntó –ante una multitud- que frente al dilema del Origen del Universo hay sólo dos respuestas: o la "Razón creadora, el Espíritu que hace todo y fomenta el desarrollo" o la "irracionalidad, que sin razón alguna, produce un cosmos ordenado de manera matemática, al hombre y a la razón".
Este Papa, al igual de Juan Pablo II, así como líderes religiosos y teólogos de distintas religiones mundiales han venido insistiendo de que la fe y la razón no son incompatible sino dos alas para que hombre se eleva a la iluminación y conocimiento del Creador y el Universo.
La defensa cerrada que se hace de la Teoría de la Evolución como una “verdad revelada” parte de los mismos esquemas de la lucha entre la religión y la ciencia de dos siglos atrás sin tener en cuenta los avances de la ciencia y el diálogo entre religión y ciencia.
Mientras que la religión ha evolucionado en su comprensión que la obra creadora de Dios se ha ido desarrollando en el tiempo mediante un plan maestro (por ej: Teoría del Diseño Inteligente), lo cuál no niega un proceso evolutivo, pero no elimina del mismo, lo fundamental que es la presencia de una Mente Cósmica, creadora e inteligente; el ateísmo ya motivado por razones ideológicas o morales (el miedo a Dios del que habla Benedicto XVI) sigue sosteniendo la mayor de las “irracionalidades”. Que este Universo complejo, perfecto y armonioso, puede haber sido fruto de la casualidad.
La “Apuesta de Blaise Pascal”: "Si Dios no existe, nada pierde uno en creer en Él, mientras que si existe, lo perderá todo por no creer.", proclamada en un tiempo en que los principios de la religión comenzaban a ser cuestionados, puede como toda “apuesta” ser aumentada. Eso es lo que Benedicto XVI cuando dice “Sin Dios las cuentas no cuadran para el hombre, para el mundo y el universo".
Pero lo interesante es como pasan inadvertidos para muchos medios, y quedan relegados exclusivamente a los de origen religioso, las afirmaciones de Francis Collins, doctor en medicina, director del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (Bethesda, Maryland, EEUU). Collins junto a otros científicos lideraron la investigación mundial sobre el genoma humano y recibieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. En abril de 2003, estos científicos completaron la secuenciación del genoma humano, dos años antes de la meta que se habían propuesto.
Collins publico este mes un libro,”El lenguaje de Dios”, en donde hace afirmaciones que deberían ser objeto de una mayor atención. El científico afirma en su obra que una de las grandes tragedias de nuestro tiempo es esta impresión que ha sido creada de que la ciencia y la religión tienen que estar en guerra” y precisa que el descubrimiento del genoma humano le permitió “vislumbrar el trabajo de Dios”.
Collins que no reniega de la Evolución dice “Como alguien que ha tenido el privilegio de dirigir el proyecto sobre el genoma humano, he tenido la oportunidad de estudiar nuestro propio libro de instrucciones que es el ADN con un detalle que no había sido posible antes. Recientemente también ha sido posible comparar nuestro ADN con el de otras muchas especies. La idea de que todos los seres vivos descendemos de un precursor común se apoya en una evidencia contundente. Como cristiano que cree en la Biblia, no quisiera que fuera así necesariamente.”
Tratando de aclarar este concepto el científico lo explica con maestría al expresar: “no tengo ninguna dificultad en compaginar esto con mis creencias como cristiano porque creo que Dios tuvo un plan para crear unas criaturas con las que pudiera relacionarse, en las que pudiera inspirar una ley moral, en las que pudiera infundir un alma, y a las que pudiera dar una voluntad libre como regalo para poder tomar decisiones sobre nuestro propio comportamiento; un don que nosotros a menudo utilizamos para hacer lo que no debemos. Yo creo que Dios utilizó el mecanismo de la evolución para conseguir su objetivo. Y aunque a nosotros, que estamos limitados por el tiempo, nos puede parecer que es un proceso muy largo, no fue así para Dios. Y para Dios tampoco fue un proceso al azar. Dios había planificado cómo resultaría todo al final. No había ambigüedades”.
En otra parte sustancial de este reportaje que ofreció explicando las razones de su libro, él señala “El poder estudiar, por primera vez en la historia de la humanidad, los 3 mil millones de letras del ADN humano –que considero el lenguaje de Dios– nos permite vislumbrar el inmenso poder creador de su mente”.
Las ideas de Collins son claras y precisas y tienden un puente entre la religión y la ciencia. Dios tuvo un plan creador, que lo llevo a cabo en un proceso evolutivo cuya meta última era la creación de una criatura, con espíritu, con conciencia y meta moral y libre albedrío, para ser junto con El, co-creador. Para Collins, Dios no jugo a los dados, no hizo las cosas al azar, sino que tenía desde el comienzo en su Mente el plan completo y la meta final.
Pablo, luchando contra el escepticismo helénico dio siglos atrás en los Evangelios una síntesis precisa de lo que Collins dice al enseñar que “lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, en forma que son inexcusable...”. En el Corán también se exhorta a que los seres humanos “viajen por la tierra y vean cómo El dio comienzo a la creación”.
Podemos poner muchas excusas: filosóficas, personales, teorías religiosas inaceptables, pero de todas formas Dios y su Obra puede ser descubierto fácilmente.
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