Aunque uno quiera sortear lo obvio, no puede. Eso ha pasado en los últimos tiempos con la cuestión de oponer a la “Teoría de la Evolución” - enunciada por Charles Darwin en el siglo XIX - con la “Teoría del Diseño Inteligente” que comenzó a propagarse en medios religiosos y académicos como una teoría que resolvía el abismo que existía entre una interpretación literal del Génesis en la Biblia con las evidencias científicas de un proceso de desarrollo evolutivo de la creación pero que no puede explicar ni origen ni propósito.
Curiosamente cuando se arremete en forma muy fuerte, desde ámbitos materialistas y ateos, en contra de la “Teoría del Diseño Inteligente”, surgen desde fuentes científicas certezas de la insuficiencia de la “Teoría de la Evolución” de Darwin.
En EL PAIS de Madrid, del pasado 19 de marzo, se publica un artículo titulado “Se busca un nuevo Darwin”. En el encabezamiento del artículo se dice: “La élite de la biología del desarrollo cree necesario ampliar la teoría de la evolución. El ojo del águila y el cerebro humano son unos diseños tan prodigiosos que todos los pensadores de la historia -incluidos los grandes científicos, como Newton- habían dado por supuesto que eran obra de un ingeniero, una prueba irrefutable de la existencia de Dios, hasta que Darwin dio con una explicación alternativa: la selección natural, un mecanismo azaroso, competitivo y gradual capaz de generar diseños sin necesidad de diseñador. Pero la biología del desarrollo ha descubierto que todos los animales se diseñan igual, mediante una simple combinatoria de módulos genéticos. El darwinismo no basta para explicar la evolución. La élite de ese campo científico explica aquí por qué. Se busca un nuevo Darwin”.
Más adelante se cita a Eric Davidson, profesor de Biología Celular del Instituto Tecnológico de California él que afirma que "Cualquier teoría evolutiva relacionada con el cambio del diseño corporal que no se base en el cambio de los mecanismos genéticos del desarrollo, que son los que construyen ese diseño corporal, necesita una revisión a fondo, desde luego". O sea, que la forma externa deriva de modificaciones internas. Dicho de otra forma las modificaciones del diseño de un cuerpo se gesta primero en el cambio del diseño en la mente ¡creadora!
Davison sostiene también: "Para los niveles superiores donde los cambios afectan a la morfología de manera más drástica, se precisa un tipo cualitativamente distinto de cambio en los circuitos genéticos que regulan el desarrollo animal. Ésta es la razón por la que el darwinismo no ha logrado aportar ningún mecanismo que explique cómo han ocurrido los principales cambios evolutivos”. Volvemos una y otra vez al mismo punto que es imposible de obviar. Que existió un desarrollo que evoluciono a través del tiempo
La Teoría de la Evolución trajo un supuesto salto hacia adelante frente a las tesis predominantes hasta entonces, uno de cuyos puntales estaba en los ensayos del teólogo inglés británico William Paley, nacido en 1743, quién es reconocido como el creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Paley decía hacia 1802, si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural.
Así la tradicional lucha entre sectores religiosos y científicos ha entrado en un escenario nuevo, distinto al de los siglos XIX y XX. Ahora la ciencia y la razón no son necesariamente enemigas de la religión sino complementarias en la búsqueda de una Cosmovisión (Weltanschauung).
El científico y creyente a la vez, el español Antonio Cruz publico tiempo atrás un libro sobre el tema que acertadamente saca el análisis del tema del contexto de una lucha entre religión y ciencia. Cruz cree acertadamente que la teoría de Darwin se utiliza más bien como arma antirreligiosa. "Quien no cree en la existencia de Dios cree en el naturalismo; es decir, que la Naturaleza se ha hecho a sí misma. Esta idea es una creencia, por lo que en realidad el debate entre Darwin y Dios no es un debate entre Ciencia y fe, sino entre dos religiones, una sin Dios y otra con Dios".
La Teoría del Diseño Inteligente afirma que la vida fue «diseñada» por una inteligencia superior, y sólo esta Causa Primera explicaría la complejidad de las estructuras moleculares y el advenimiento del Homo Sapiens como la especie más perfecta de la creación...
Michael J. Behe, quien es Doctor en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania y profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania, es uno de puntales del desarrollo de la Teoría del Diseñador Inteligente. En un ensayo de Behe titulado “Declaración sobre el Diseño Inteligente El Reto de la Complejidad Irreducible”, el científico afirma que “Los científicos usan el término "caja negra" para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas”
Más adelante Behe afirma que “¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que "Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo”.
Cruz sostiene con acierto que "creer que el origen de la vida es por simple evolución de la materia no es un hecho científico, sino un acto de fe. Es más lógico creer que la vida fue creada". Concluye que antes los científicos debían intentar demostrar que había razones de la existencia de Dios, hoy más bien los ateos tienen que intentar demostrar que no hay bases para creer en su existencia.
Curiosamente cuando se arremete en forma muy fuerte, desde ámbitos materialistas y ateos, en contra de la “Teoría del Diseño Inteligente”, surgen desde fuentes científicas certezas de la insuficiencia de la “Teoría de la Evolución” de Darwin.
En EL PAIS de Madrid, del pasado 19 de marzo, se publica un artículo titulado “Se busca un nuevo Darwin”. En el encabezamiento del artículo se dice: “La élite de la biología del desarrollo cree necesario ampliar la teoría de la evolución. El ojo del águila y el cerebro humano son unos diseños tan prodigiosos que todos los pensadores de la historia -incluidos los grandes científicos, como Newton- habían dado por supuesto que eran obra de un ingeniero, una prueba irrefutable de la existencia de Dios, hasta que Darwin dio con una explicación alternativa: la selección natural, un mecanismo azaroso, competitivo y gradual capaz de generar diseños sin necesidad de diseñador. Pero la biología del desarrollo ha descubierto que todos los animales se diseñan igual, mediante una simple combinatoria de módulos genéticos. El darwinismo no basta para explicar la evolución. La élite de ese campo científico explica aquí por qué. Se busca un nuevo Darwin”.
Más adelante se cita a Eric Davidson, profesor de Biología Celular del Instituto Tecnológico de California él que afirma que "Cualquier teoría evolutiva relacionada con el cambio del diseño corporal que no se base en el cambio de los mecanismos genéticos del desarrollo, que son los que construyen ese diseño corporal, necesita una revisión a fondo, desde luego". O sea, que la forma externa deriva de modificaciones internas. Dicho de otra forma las modificaciones del diseño de un cuerpo se gesta primero en el cambio del diseño en la mente ¡creadora!
Davison sostiene también: "Para los niveles superiores donde los cambios afectan a la morfología de manera más drástica, se precisa un tipo cualitativamente distinto de cambio en los circuitos genéticos que regulan el desarrollo animal. Ésta es la razón por la que el darwinismo no ha logrado aportar ningún mecanismo que explique cómo han ocurrido los principales cambios evolutivos”. Volvemos una y otra vez al mismo punto que es imposible de obviar. Que existió un desarrollo que evoluciono a través del tiempo
La Teoría de la Evolución trajo un supuesto salto hacia adelante frente a las tesis predominantes hasta entonces, uno de cuyos puntales estaba en los ensayos del teólogo inglés británico William Paley, nacido en 1743, quién es reconocido como el creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Paley decía hacia 1802, si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural.
Así la tradicional lucha entre sectores religiosos y científicos ha entrado en un escenario nuevo, distinto al de los siglos XIX y XX. Ahora la ciencia y la razón no son necesariamente enemigas de la religión sino complementarias en la búsqueda de una Cosmovisión (Weltanschauung).
El científico y creyente a la vez, el español Antonio Cruz publico tiempo atrás un libro sobre el tema que acertadamente saca el análisis del tema del contexto de una lucha entre religión y ciencia. Cruz cree acertadamente que la teoría de Darwin se utiliza más bien como arma antirreligiosa. "Quien no cree en la existencia de Dios cree en el naturalismo; es decir, que la Naturaleza se ha hecho a sí misma. Esta idea es una creencia, por lo que en realidad el debate entre Darwin y Dios no es un debate entre Ciencia y fe, sino entre dos religiones, una sin Dios y otra con Dios".
La Teoría del Diseño Inteligente afirma que la vida fue «diseñada» por una inteligencia superior, y sólo esta Causa Primera explicaría la complejidad de las estructuras moleculares y el advenimiento del Homo Sapiens como la especie más perfecta de la creación...
Michael J. Behe, quien es Doctor en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania y profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania, es uno de puntales del desarrollo de la Teoría del Diseñador Inteligente. En un ensayo de Behe titulado “Declaración sobre el Diseño Inteligente El Reto de la Complejidad Irreducible”, el científico afirma que “Los científicos usan el término "caja negra" para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas”
Más adelante Behe afirma que “¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que "Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo”.
Cruz sostiene con acierto que "creer que el origen de la vida es por simple evolución de la materia no es un hecho científico, sino un acto de fe. Es más lógico creer que la vida fue creada". Concluye que antes los científicos debían intentar demostrar que había razones de la existencia de Dios, hoy más bien los ateos tienen que intentar demostrar que no hay bases para creer en su existencia.
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