jueves, 1 de marzo de 2007

LA VIDA ES MUCHO MÁS DE LO QUE VEMOS Y ESCUCHAMOS

Académicos de las Universidades de Harvad y Chicago llevaron a cabo una investigación acerca de la forma en que los niños aprenden sobre ciencia y religión. Una de las conclusiones es que los niños confían más en la información científica acerca de objetos invisibles que en ideas espirituales. La adquisición de los conocimientos sobre lo invisible o imperceptible indica que los niños aprenden cosas que no experimentan, a través de lo que les cuentan, especialmente de sus padres.

De acuerdo a los profesores Paul Harris y Melissa Koenig, artífices de la investigación, una de las posibles razones de este comportamiento infantil tiene que ver con la actitud de los padres ante la ciencia y las creencias religiosas.

Dicen que cuando padres o profesores hablan a los niños de los virus o el hígado, lo hacen totalmente convencidos de su existencia y funcionamiento, aunque resulten tan invisibles como cualquier deidad. Sin embargo, cuando hablan de Dios a los niños, los adultos tienden a ser demasiado efusivos, lo que tal vez provoque dudas en las mentes infantiles. O sea que las dudas de los mayores se transfieren a los niños. En esto hay que decir que las religiones han demostrado una seria falencia a la hora de lograr que la gente experimente la realidad invisible, allí donde debe ser experimentada, que es en su corazón y su espíritu.

Todo lo comentado no es sino una muestra de que la cultura actual ha dejado relegado lo espiritual enfatizando la realidad material a la cual “pretenden gobernar” mediante la política y economía y “entenderla” mediante la ciencia. En este sentido la educación ha dejado postergado el aspecto espiritual y el legado religioso como asuntos fundamentales para entender y encarar la vida. Por ello también el mundo se ha echo mas ingobernable.

Además el fracaso de la educación moderna, basada en teorías pedagógicas que se han sustentado en un racionalismo extremo, cuando no en un materialismo filosófico, ponen en tapete la importancia de puntos de vista comunes de la religión, acerca de la naturaleza humana, que deberían ser tomados en cuenta a la hora de replantearnos las metas, objetivos y metodología de la educación en el siglo XXI.

Existen dos creencias religiosas esenciales que todas las religiones del mundo tienen en común y que impactan fuertemente al comportamiento moral: a) Existe un Dios, un Creador, que nos ha creado con un propósito moral y b) Existe una vida después de la muerte física.

Al respecto Arnold Toynbee en “El Significado de la Historia para el Alma” señala que frente a la perspectiva de la vida y la muerte y sus implicancias en el comportamiento humano y social había tres alternativas: a) Creer que solo existe este mundo; b) Creer que solo existe o tiene valor el próximo mundo y c) Una visión global del universo, donde el Reino de Dios, incluye ambos mundos.

Esta última alternativa – la cuál comparto – esta claramente expresada en los Evangelios cuando se dice que todo lo que aquí (Tierra o Mundo Físico) sea atado, será atado allá (Cielo o Mundo Espiritual). Y que todo lo que aquí sea desatado lo será también allá.

Si esto tiene una implicancia para el comportamiento humano lo tiene por lo tanto para la formación del carácter de cada persona y por lo tanto para la educación. Esa implicación la podríamos resumir de esta forma: la vida tiene un objetivo que debemos realizarlo en la existencia física y sus consecuencias son perennes en cuanto que como seres espirituales nuestra existencia es eterna.

Años atrás en el diario EL PAIS de Madrid, Vicente Verdú escribió un artículo que en su momento comenté acerca de la religión y la educación moderna. Verdú decía que “hasta que la religión era un asunto asociado a la enseñanza, los alumnos aprendían algo sobre el fin de la existencia. O más todavía: aprendían el sentido de la existencia”. Agregaba:Fuera verdad o no, el caso es que disponían de una narración mítica sobre el discurrir en este mundo, y se lo creyeran a fondo o no lo creyeran, siempre les quedaba la experiencia de que había alguna explicación”.

Más adelante el columnista se pregunta: “Pero ¿qué sucede cuando en la escuela no nos hablan de Dios, cuando no nos dicen una palabra sobre el significado del sufrimiento, cuando ni se les ocurre hacer algún comentario sobre la muerte que nos aguarda. Esa escuela, o no se entera de lo que pasa o es que no quiere enterarse. ¿Cómo podría acreditarse como un buen centro de formación?”

En otra sección de aquella columna Verdú decía algo muy simple y profundo: “Los chicos, las chicas, los adultos cambiarían su forma de comportarse y juzgar el mundo si fueran imbuidos de su final... tampoco se trata de amargarlos, sino de espabilarlos. La razón de introducir la muerte en los estudios sería la de proveerles de una perspectiva más cierta e intensa de la vida real”.

Que la ciencia es necesaria para entender y gobernar el mundo físico nadie lo niega. Pero también lo puede ser el que la ciencia no puede darnos un entendimiento completo del cosmos y la vida humana por que no es el instrumento útil para entender y gobernar la naturaleza interna, íntima, invisible del cosmos y las personas. Eso debería estar claro para padres y profesores.

Cito algunos puntos para una reflexión final:

* La religión puede ser un motivo importante para vivir una vida moral y un sentido para la vida

* Los valores universales comunes a las religiones son un soporte poderoso para alcanzar la unidad de la familia humana;

* En lo ideal, la educación moral nos da un equilibrio entre el amor y las reglas da la vida

* En épocas de desastres, las religiones son más capaces de darnos un propósito que une a todos;

En la reflexión no deja de lado el señalar que aunque la religión nos alienta a vivir una vida moral, hay personas religiosas que a veces no viven una vida moral y las personas con moral no siempre son religiosas, en el sentido practicante. Sin embargo eso no invalida lo que he dije en la columna. Al contrario aun en su caso son el ejemplo de que existe una ley moral que ya esta plantada dentro de nosotros por el Creador.

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