En estos días la discusión acerca del origen del Universo y de la vida, y la validez de la Teoría de Charles Darwin como la “verdad absoluta y revelada” sobre el mundo natural atraen el interés no sólo religioso, sino científico y de los medios en los EE.UU. Antes fue en el Estado de Ohio y ahora es en Pennsilvania, donde parece estar dándose escaramuzas de una batalla cultural muy importante.
Defendido por muchos sectores religiosos cristianos y apadrinado por 350 científicos y por medio de instituciones científicas como Discovery Institute de Seattle o el Instituto para la Investigación de la Creación, en San Diego, la Teoría del Evolución esta siendo desafiada no por la ortodoxia religiosa que se aferra a la letra textual de la Biblia, sino por lo que se ha dado en llamar la Teoría del Diseño Inteligente.
Es que en realidad la Teoría de la Evolución, basada en observaciones comprobables llego a verdades a medias, y de la misma forma que sucede hoy con Freud, sus principios convertidos en dogmas – seguramente más allá de las intenciones personales de ambos – están siendo puestos en duda.
La Teoría de la Evolución trajo un supuesto salto hacia adelante frente a las tesis predominantes hasta entonces, uno de cuyos puntales estaba en los ensayos del teólogo inglés británico William Paley, nacido en 1743, quién es reconocido como el creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Paley decía hacia 1802, si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural.
Así la tradicional lucha entre sectores religiosos y científicos ha entrado en un escenario nuevo, distinto al de los siglos XIX y XX. Ahora la ciencia y la razón no son necesariamente enemigas de la religión sino complementarias en la búsqueda de una Cosmovisión (Weltanschauung).
El científico y creyente a la vez, el español Antonio Cruz publico tiempo atrás un libro sobre el tema que acertadamente saca el análisis del tema del contexto de una lucha entre religión y ciencia. Cruz cree acertadamente que la teoría de Darwin se utiliza más bien como arma antirreligiosa. "Quien no cree en la existencia de Dios cree en el naturalismo; es decir, que la Naturaleza se ha hecho a sí misma. Esta idea es una creencia, por lo que en realidad el debate entre Darwin y Dios no es un debate entre Ciencia y fe, sino entre dos religiones, una sin Dios y otra con Dios".
La Teoría del Diseño Inteligente afirma que la vida fue «diseñada» por una inteligencia superior, y sólo esta Causa Primera explicaría la complejidad de las estructuras moleculares y el advenimiento del Homo Sapiens como la especie más perfecta de la creación...
Michael J. Behe, quien es Doctor en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania y profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania, es uno de puntales del desarrollo de la Teoría del Diseñador Inteligente. Sus investigaciones recientes se concentran en el papel del diseño y la selección natural en la construcción de proteínas estructurales. Su libro “La Caja Negra de Darwin: El Reto Bioquímico a la Evolución” se ha convertido en desde hace años en un best seller en este campo.
En un ensayo de Behe titulado “Declaración sobre el Diseño Inteligente el Reto de la Complejidad Irreducible”, el científico afirma que “Los científicos usan el término "caja negra" para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas”
Más adelante Behe afirma que “¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que "Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo”.
El español Cruz ya citado afirma que la ciencia, y en particular la física y la biología del siglo XX en sus increíbles descubrimientos demostró superando los limitados conocimientos del siglo anterior, que el Cosmos tuvo un comienzo, que el universo es mucho mayor, más complejo y más maravilloso de lo que en principio se intuía.
Una publicación española refiriéndose al libro de Cruz señala que los conocimientos que tenemos acerca del los misterios del gen y los mecanismos irreductiblemente complejos, ha puesto en tela de juicio el desarrollo evolutivo a través de mutaciones aleatorias. El origen de la vida sigue siendo inexplicable sin recurrir a un designio inteligente, lo que se une a la precisión y exquisitez en el funcionamiento extremadamente preciso del universo. Cruz dice "esto no lo dicen teólogos, sino cosmólogos".
Otro tema que se introduce es también el campo de la neurología, y la vinculación del cerebro físico con la espiritualidad y la conciencia, o el alma. Publicaciones científicas de tiempo atrás se preguntaban: ¿donde esta el alma? ¿donde esta la conciencia? Cruz afirma que el cerebro, visto como una simple computadora desligada de todo elemento trascendente, no encaja a la hora de explicar la complejidad y la peculiaridad de la conciencia humana. Recomendaría leer al respecto el libro de médico psiquiatra Stanislav Grof, quién fuera Jefe de Investigación Psiquiátrica del “Johns Hopkins University School of Medicine de Maryland, EEUU, titulado “La Psicología del Futuro: Lecciones de la investigación moderna de la conciencia”.
Cruz sostiene con acierto que "creer que el origen de la vida es por simple evolución de la materia no es un hecho científico, sino un acto de fe. Es más lógico creer que la vida fue creada". Concluye que antes los científicos debían intentar demostrar que había razones de la existencia de Dios, hoy más bien los ateos tienen que intentar demostrar que no hay bases para creer en su existencia.
Defendido por muchos sectores religiosos cristianos y apadrinado por 350 científicos y por medio de instituciones científicas como Discovery Institute de Seattle o el Instituto para la Investigación de la Creación, en San Diego, la Teoría del Evolución esta siendo desafiada no por la ortodoxia religiosa que se aferra a la letra textual de la Biblia, sino por lo que se ha dado en llamar la Teoría del Diseño Inteligente.
Es que en realidad la Teoría de la Evolución, basada en observaciones comprobables llego a verdades a medias, y de la misma forma que sucede hoy con Freud, sus principios convertidos en dogmas – seguramente más allá de las intenciones personales de ambos – están siendo puestos en duda.
La Teoría de la Evolución trajo un supuesto salto hacia adelante frente a las tesis predominantes hasta entonces, uno de cuyos puntales estaba en los ensayos del teólogo inglés británico William Paley, nacido en 1743, quién es reconocido como el creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Paley decía hacia 1802, si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural.
Así la tradicional lucha entre sectores religiosos y científicos ha entrado en un escenario nuevo, distinto al de los siglos XIX y XX. Ahora la ciencia y la razón no son necesariamente enemigas de la religión sino complementarias en la búsqueda de una Cosmovisión (Weltanschauung).
El científico y creyente a la vez, el español Antonio Cruz publico tiempo atrás un libro sobre el tema que acertadamente saca el análisis del tema del contexto de una lucha entre religión y ciencia. Cruz cree acertadamente que la teoría de Darwin se utiliza más bien como arma antirreligiosa. "Quien no cree en la existencia de Dios cree en el naturalismo; es decir, que la Naturaleza se ha hecho a sí misma. Esta idea es una creencia, por lo que en realidad el debate entre Darwin y Dios no es un debate entre Ciencia y fe, sino entre dos religiones, una sin Dios y otra con Dios".
La Teoría del Diseño Inteligente afirma que la vida fue «diseñada» por una inteligencia superior, y sólo esta Causa Primera explicaría la complejidad de las estructuras moleculares y el advenimiento del Homo Sapiens como la especie más perfecta de la creación...
Michael J. Behe, quien es Doctor en bioquímica de la Universidad de Pennsylvania y profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Lehigh en Pennsylvania, es uno de puntales del desarrollo de la Teoría del Diseñador Inteligente. Sus investigaciones recientes se concentran en el papel del diseño y la selección natural en la construcción de proteínas estructurales. Su libro “La Caja Negra de Darwin: El Reto Bioquímico a la Evolución” se ha convertido en desde hace años en un best seller en este campo.
En un ensayo de Behe titulado “Declaración sobre el Diseño Inteligente el Reto de la Complejidad Irreducible”, el científico afirma que “Los científicos usan el término "caja negra" para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas”
Más adelante Behe afirma que “¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que "Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo”.
El español Cruz ya citado afirma que la ciencia, y en particular la física y la biología del siglo XX en sus increíbles descubrimientos demostró superando los limitados conocimientos del siglo anterior, que el Cosmos tuvo un comienzo, que el universo es mucho mayor, más complejo y más maravilloso de lo que en principio se intuía.
Una publicación española refiriéndose al libro de Cruz señala que los conocimientos que tenemos acerca del los misterios del gen y los mecanismos irreductiblemente complejos, ha puesto en tela de juicio el desarrollo evolutivo a través de mutaciones aleatorias. El origen de la vida sigue siendo inexplicable sin recurrir a un designio inteligente, lo que se une a la precisión y exquisitez en el funcionamiento extremadamente preciso del universo. Cruz dice "esto no lo dicen teólogos, sino cosmólogos".
Otro tema que se introduce es también el campo de la neurología, y la vinculación del cerebro físico con la espiritualidad y la conciencia, o el alma. Publicaciones científicas de tiempo atrás se preguntaban: ¿donde esta el alma? ¿donde esta la conciencia? Cruz afirma que el cerebro, visto como una simple computadora desligada de todo elemento trascendente, no encaja a la hora de explicar la complejidad y la peculiaridad de la conciencia humana. Recomendaría leer al respecto el libro de médico psiquiatra Stanislav Grof, quién fuera Jefe de Investigación Psiquiátrica del “Johns Hopkins University School of Medicine de Maryland, EEUU, titulado “La Psicología del Futuro: Lecciones de la investigación moderna de la conciencia”.
Cruz sostiene con acierto que "creer que el origen de la vida es por simple evolución de la materia no es un hecho científico, sino un acto de fe. Es más lógico creer que la vida fue creada". Concluye que antes los científicos debían intentar demostrar que había razones de la existencia de Dios, hoy más bien los ateos tienen que intentar demostrar que no hay bases para creer en su existencia.
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