No pasa un año, en que la Teoría de la Evolución no vuelva al tapete. Especialmente a partir de la década de los noventa del siglo pasado, con el colapso del comunismo y el resurgir de la fuerza de la religión en los asuntos sociales, la vieja contradicción: Creacionismo vs. Evolución, salió a la palestra. Decisiones como la de pocos años atrás de la Junta de Educación del Estado de Kansas, EE.UU., respecto a eliminar a la Teoría de la Evolución de Charles Darwin como la versión oficial y única verdadera de cómo la naturaleza evolucionó, y una decisión de similares características adoptado recientemente por el Gobierno italiano, avivan la polémica en distintas direcciones y niveles.
La disputa sobre la Teoría de la Evolución de Charles Darwin no es nueva, viene desde el siglo XIX, y aunque durante un lapso de tiempo importante dicha teoría surgió como victoriosa frente a sus críticos, desde dos décadas atrás comenzó a ver socavada su fortaleza.
Curiosamente pese a lo que sus defensores dicen su cuestionamiento no ha tenido su base en la religión sino en la misma ciencia dado que muchos descubrimientos y estudios han puesto entredicho seriamente la verosimilitud total o parcial de dicha teoría. En el año 2001, en un informe del “New York , titulado “La teoría del `diseño inteligente' intenta competir en las escuelas con la evolución”, su autor James Glanz decía que: “Los proponentes de esta teoría, encabezados por un grupo de académicos e intelectuales que incluyen a algunos creacionistas, aceptan que la tierra tiene miles de millones de años, y no los miles de años que sugiere la lectura literal de la Biblia. Pero disputan la idea de que la selección natural (la fuerza que según Darwin mueve la evolución) basta para explicar la complejidad de las plantas y animales. Esa complejidad, afirman, es obra de un diseñador inteligente”.
Generalmente los partidarios de la Teoría de la Evolución han defendido la misma con el argumento muy provocador y llamativo de que los ataques a la misma provienen de sectores retrógrados de la religión quienes se niegan a ver los avances de la ciencia. Se plantea aquí nuevamente la controversia entre Religión y Ciencia, Fe y Razón. Sin desconocer que en ese argumento hay algo de razón esa cuota de verdad en la defensa de la Teoría de la Evolución esconde un porcentaje mayor de falsedad.
No es cierto que todos los opositores a la Teoría de la Evolución se opongan a ella por cuestiones de fanatismo religioso o por que nieguen la ciencia o la razón. Por el contrario los argumentos más sólidos que la cuestionan, ya sean de orden ontológico, filosófico o científico, tienen mucha más fuerza argumental lógica, que los argumentos para defenderla los que, tienen un alto grado de irracionalidad y dogmatismo. Uno viendo esto puede preguntarse si no se ha hecho de la Teoría de la Evolución una nueva religión. No nos debe llamar la atención esto por la simple razón de ninguna teoría que trate de explicar el origen de la vida puede evitar caer en un plano religioso donde algún elemento de la misma se convierta en el "Ser absoluto", causa primaria de la vida.
En el materialismo dialéctico, parte esencial de la doctrina marxista, la que se apoyo en gran forma en el "darwinismo", se pretendía explicar todo en términos de "materia y movimiento". No podía haber materia sin movimiento, ni movimiento sin materia. Cómo se había creado la materia y quién dictaba las leyes del movimiento de la materia eran cuestiones "resueltas" (en realidad fue una increíble operación de ocultación de la verdad) por el "evolucionismo". "Materia", "Movimiento", "Evolución" se convertían de esa forma en "Absolutos" y conformaron la "Trinidad" materialista, algo así como el "Padre", el "Hijo" y el "Espíritu Santo".
¿Pero es que en realidad la religión se opone al concepto de la evolución? No. Creo que desde el punto de vista lógico y científico, es evidente que el Universo no fue creado de "golpe" sino que hubo un largo proceso creador. Lo que se cuestiona es eliminar de ese proceso creador a la pieza más importante que es el Creador mismo. Los partidarios de la Teoría de la Evolución han quitado del medio nada más ni nada menos que a la fuerza que ha guiado esa evolución.
La ciencia puede explicar cómo las cosas han evolucionado pero no puede responder a la pregunta última de quién creó el cosmos y la vida humana y cuál fue su propósito al hacerlo. Muchos científicos han llegado al punto de honestamente reconocer que el mundo no puede explicarse sin una Primera Causa. En realidad negar esto es negar la ley fundamental de causa y efecto. Negar esto es cómo pretender negar que la casa o apartamento que uno habita ha tenido un arquitecto, que fue quién hizo un plano, dirigió la obra, y fue construyendo paso a paso los distintos ambientes y servicios de su hogar.
La Teoría de la Evolución, parte de un supuesto válido, que la creación ha seguido un largo proceso en el cuál primero surgieron formas de vida elementales y al final surgieron las más complejas y perfecta (los humanos). Esto no está en una contradicción insalvable con el relato del Génesis. Más bien los descubrimientos de la ciencia y el relato del Génesis tienen muchos más contactos ahora que antes.
La Teoría de la Evolución no explica el origen del cosmos y los seres humanos ni explica el origen de las leyes y principios absolutos y perfectos que rigen el universo. Por eso evolucionismo sin creacionismo es imperfecto e incompleto como explicación del origen y evolución de la vida.
El hombre y el mono al igual que otras formas de vida tienen en común que todas han tenido su origen en un mismo Creador como parte de un plan. Pero cada una de ellas es una creación particular y no se ha pasado de una a la otra (de la más elemental a la más compleja) por azar sino como resultado de una aspiración suprema y de una energía formadora. Cada una es una creación individual con un valor y propósito único.
Aunque pongamos un mono millones de años frente a una máquina de escribir el nunca podría luego de ese largo proceso histórico llegar a ser capaz de escribir una obra de literatura que inspire el corazón de la gente. Por la simple razón de que son dos seres diferente, creados con cualidades y capacidades diferentes. El cuerpo físico del mono y del hombre tienen elementos comunes pero a diferencia del mono el hombre tiene un espíritu eterno, una cualidad diferente a todas las otras cosas creadas.
Por ello creemos que evolucionismo vs creacionismo es una oposición falsa. El punto cuestionable es que la Teoría de la Evolución no ofrece una visión completa sino parcial. Por lo tanto no es legítimo enseñar sólo la Teoría de la Evolución cómo la única teoría legítima a nuestros niños y adolescentes. Hacerlo es insultar su inteligencia y violar su alma. ¿No es acaso terrible negarle a un ser humano saber su origen?
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